Abrir el cubo y encontrar la vida

Mi cubo, ¿Dónde está mi cubo? Al parecer he olvidado traer mi cubo hoy, es tarde para volver por él a casa, ya que  la comisión del gobierno está próxima a llegar. Por qué tenía olvidar el cubo, nunca antes me había pasado. Lo tomé esta mañana, lo puse en mi bolsillo pero lo saqué para guardar la foto que me regalaste. Escucho unos pasos imponentes frente a la puerta de la oficina, rápidamente todos se ponen de pie y en fila. No sé qué hacer, podría formarme con todos y decir lo qué pasó. Ya es tarde, estoy en el baño escondido, cual rata que es amenazada al ser sorprendida al interior de una casa, no se me ocurre como huir.  Me armo de valor y salgo del baño, todos están en fila y la comisión parada frente a estos inspeccionando que los cubos se encuentren tal como deben estar y en la posición. Todos se han volteado para verme, comienzo a correr y salgo por la ventana. Bajo las escaleras de emergencia lo más rápido posible, no sé por qué, nadie me sigue pero aún así me apresuro.

Estoy en mi casa, a salvo ¿A salvo de qué?  Nadie me sigue, algo no está bien. Busco mi cubo, no aparece. ¿Dónde lo dejé? Sí lo has visto dime dónde está, no puedo vivir sin él, mi vida corre peligro. Te veo sentada tranquilamente frente al televisor, sin ninguna preocupación. ¿A caso no has escuchado que mi vida corre peligro? Te volteas con cara inocente sentada aún en el sillón, no puedo ver tus manos. Poco a poco comienzas a elevar los brazos y me muestras el que en algún momento fue mi cubo transformado en una figura que no puedo identificar. Escucho nuevamente pasos en el pasillo, vienen por mí, golpes en las puertas, gritos. Huyo.

Llevo mi cubo en la mano, no sé hacia donde me dirijo. Ahora sí vienen 7 hombres persiguiéndome. El cubo comienza a girar rápidamente, no reconozco las figuras que se forman, salen manchas de su interior. Creo que los perdí, me siento en una banca y comienzo a pensar un momento en cómo hacer que mi cubo vuelva a tener la forma que en un momento tuvo. Miro a mí alrededor, una vez me contaron que antes existieron más colores de los que vemos ahora, creo que no me habrían gustado, la combinación entre blanco y negro me gusta. Me duelen los pies, no puedo sacarme los zapatos, hoy es el día de zapatillas y yo llevo puesto zapatos. Si me pillan, luego del problema con el cubo, y además no llevo zapatos, definitivamente me van a matar. La norma dice que hay que usar zapatos durante la tarde, luego, sí gustas puedes desprenderte de ellos y liberar a tus pies de esa prisión a la que se ven sometidos diariamente. No me gustan las normas, me gustaría tener un poco más de libertad. El cubo comienza a girar nuevamente y tengo que correr. No recuerdo haberme quitado los zapatos, pero ahora puedo ver la punta de mis pies, se siente bien.

Corro por las calles, del cubo nuevamente salen manchas que no sé describir, todas son diferentes y comienzan a pegarse en los edificios, lugares, cosas, por las que paso al huir. No sé su función ni de donde salieron, pero me gustan. Desearía que estas manchas estuviesen siempre en todas las cosas, creo que ya no me gusta tanto la combinación de blanco y negro.

Nunca antes había caminado por las calles en las que hoy he transitado, nunca antes había visto varias de las cosas que he visto este día. Me parece que diariamente veo pero no observo, simplemente camino viendo lo que quiero ver o lo que quieren que vea. Los hombres aún me siguen pero les llevo mucha ventaja, me gustaría saber que hice mal, la verdad es que mi cubo cambió su forma, o más bien, le cambiaron su forma, pero qué tiene de malo. Mi cubo siempre será mi cubo, aunque ahora sea un no-cubo con una forma que no identifico, ese cubo que norma mi vida desde que tengo uso de razón y que diariamente debo llevar en mi bolsillo para que no me maten.

Si tan sólo pudiese cerrar los ojos y aparecer en un lugar en el que sí pueda tener un no-cubo, no quiero morir. Tengo ganas de seguir viviendo, de seguir conociendo como hoy conocí. Dicen que hay una vida después de la muerte, una vida en la que nadie manda a nadie y simplemente descansas. Es probable que tampoco pueda entrar ahí, recuerdo haber leído que tener el cubo significaba un paso hacia este cielo o vida tras la muerte. ¿Qué hare ahora? Intento rearmar mi cubo pero esta tarea es imposible, se transformó en algo y ya no lo puedo girar como antes pude. Los hombres aparecen tras de mí, más cerca que antes y más enojados.

Mi cubo comienza a abrirse, no entiendo lo que está pasando. Las calles y edificios comienzan a moverse, veo una gran puerta abierta, a la que entro apresuradamente. Nadie cree lo que pasa, las puertas se cierran y yo estoy en el interior de un lugar donde hay muchas personas con sus cubos. Nadie lleva zapatos, veo las manchas pero aquí están por todas partes, hay cosas negras y blancas pero muy pocas. Se acerca un hombre y me pregunta por mi cubo, lo observa detenidamente y me felicita. Le pregunto por qué me felicita y me dice que muy pocos abren su cubo a tan temprana edad. Asombrado aún no entiendo lo que pasa, nuevamente intento formular una pregunta que responda a mis dudas ¿Dónde estamos? No sé específicamente lo que es, yo llegué hace pocos días pero te puedo decir que es como un paraíso en el que puedes pensar, hacer y decir lo que quieras. El cubo en este lugar no rige tu vida, simplemente te ayuda a conocer y vivir. Por lo que me han contado nunca usamos bien el cubo, en vez de usarlo como una herramienta para la vida, nos metimos en su interior y fuimos quedando prisioneros de este y la vida continuó con su curso pero fuera de nuestro cubo.

Me siento a pensar, veo mi cubo y ahora sí lo puedo girar. Puedo armar distintas formas, puedo moverlo en toda dirección. Me gusta, no sé que estoy haciendo pero me gusta hacer y experimentar, creo que lo había olvidado. Veo gente feliz que no sigue las normas que antes habían sometido a nuestras mentes, a nuestras formas de actuar, intento pensar en algo que quiera hacer, pero simplemente quiero descansar por primera vez y no tener el cubo en mi bolsillo. Aún así lo dejo frente a mis pies, por si logran entrar y preguntarme por mi cubo.

Es abrir el cubo y encontrar la vida, dejar las condiciones y paredes que nos mantienen prisioneros y conocer. Veo formas, veo colores, veo cosas, que nunca antes había visto. Me veo, veo mi felicidad y tranquilidad. Estoy en paz, en equilibrio con la vida, dentro de la vida. Viviendo a la velocidad que yo quiero vivir, sin pensar en los fiscalizadores de nuestros actuares. Viviendo por vivir, con un cubo desarmado, que puedo armar cuando quiera y vivir.

Voy a cerrar los ojos y cuando despierte, estaré en la vida. La vida después de la destrucción de los que algún día fueron mis ideales. La vida después del cubo, la vida… Simplemente, la vida.

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