Examen Taller de Reporteo

Drogas y el camino hacia la recuperación:

Un viaje por los oscuros pasajes de Colón Oriente

Luego de pasar toda la mañana drogándose junto a sus amigos en el ruco, una casa abandonada ubicada al final de Alejandro Fleming, Roberto Carlos Silva subió a su moto y comenzó el regreso a casa. Jamás imaginó lo que ocurriría más tarde. Roberto estrelló su moto contra un auto a causa de los efectos de las drogas. Ese día su vida cambió por completo.

Para Roberto, rodearse de narcotraficantes fue un gran error. Por el consumo de drogas, no recuerda con exactitud lo que pasó en casi 28 años. “Quizás fue mi culpa porque yo consumía, sin embargo, el entorno también tiene su cuota de responsabilidad”. Desde los diez años, Roberto comenzó a relacionarse con “las peores personas de Colón Oriente”, éstos lo iniciaron en el vicio del alcohol, luego en el consumo de marihuana y posteriormente en el de cocaína.

Tres días después del accidente, Roberto despertó y se encontró con varios fierros que atravesaban su pierna. Permaneció internado 25 días en la Clínica Las Condes; todos los gastos fueron costeados por Emilia, la mujer que iba en el auto que Roberto chocó. “La señora Emilia pagó todos los gastos de la operación y hospitalización. Además me regaló siete millones de pesos para que comenzara mi vida desde cero”. Al hablar de ella sus ojos se llenan de lágrimas.

Silva a sus 37 años no recuerda su pasado. Sin embargo, la vida lo hace recordar todo lo que hizo. Tuvo ataques en los que destruyó lo que se interpuso en su camino e incluso golpeó muchas veces a su esposa. “Mis hijos aún me tienen miedo, nunca van a olvidar los duros momentos que les hice pasar”. En sus antecedentes siempre va a cargar con delitos que cometió bajo los efectos de las drogas. “Estando volado intenté violar a una niña, en esa época tenía 18 años, esa fue la primera vez que me metieron preso”.

Según Héctor Guerrero, Encargado del Centro Comunitario Diaguitas, el consumo de drogas en Colón Oriente va en descenso. “En la población viven más de tres mil personas, de las cuales sólo un 7% tiene problemas de drogadicción”. En años anteriores las cifras superaban el 20%. Para Guerrero, el problema es más grave “hay muchos jóvenes rodeados de narcotraficantes, éstos son quienes están propensos a caer en la drogadicción y una vez que caen es imposible sacarlos”.

El apoyo de Emilia, de su familia y de sus amigos permitió que Roberto lleve siete meses sin drogas. Con los siete millones que le regaló Emilia compró una camioneta en la que se dedica a transportar cosas y un departamento en “La Condesa”, en la calle Paul Harris. Además nuevamente comenzó a practicar fútbol, deporte que abandonó cuando se inició en las drogas. “Hoy me preocupan dos cosas: que mis hijos me perdonen y ser un buen ejemplo para ellos”.

En Colón Oriente hay muchas personas como Roberto, algunos se inician solos y otros por las malas influencias. Héctor Guerrero enfatiza en que la municipalidad de Las Condes va a luchar hasta el final contra las drogas. “Los operativos van a terminar con los narcotraficantes y de esa forma podremos ayudar a los niños y jóvenes. Es nuestro compromiso con ellos”.

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