Cuento: Habitacion 515

Una mujer observa por la ventana de una conocida clínica capitalina…

El calor de verano aún se siente por las calles de Santiago. Acaban de desaparecer los últimos rayos de sol; el reloj marca las 21 horas. Una mujer observa la ciudad desde la ventana de una conocida clínica capitalina. Su cuerpo es como el de una joven de 18 años, sin embargo, las marcas de su cara delatan que tiene más de 60 años. Sostiene un cigarro en su mano derecha. Su mirada se pierde entre los autos que esperan la luz verde. “Dos meses” repite, con una voz suave, una y otra vez. No lo puede olvidar. El doctor habló con ella hace algunos minutos, escuchó sólo lo primero que dijo: “Le quedan dos meses de vida”. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero contuvo el llanto hasta que el hombre vestido de blanco abandonó la habitación. Luego, comenzó a llorar. Su ritmo cardiaco se aceleró y, después de 15 minutos, una enfermera entró a la habitación 515 esperando lo peor. Sin prestar atención a la mujer, que yacía en un mar de lágrimas, sobre la cama, se dirigió hacia la máquina que mide el ritmo cardiaco, la presión, entre otras cosas y apretó unos botones para que dejara de sonar. El sonido insoportable desapareció y la enfermera también. Ahora está más calmada, pero aún no sabe qué hacer. No quiere que lleguen sus hijos y la vean así, no quiere tener que darles la noticia. Finalmente, el cáncer le ganó. No sirvió de nada pagar la mejor clínica. Terminó de fumar, pero sigue frente a la ventana. Intenta abrirla totalmente; sus brazos están tan delgados que no tiene fuerzas para hacerlo. En el último intento, lo logra. Se saca las pantuflas y, luego, la bata. Deja todo sobre la silla que está junto a la ventana. Se sube sobre ésta y asoma su cabeza. El cable que mide sus pulsaciones se desconecta y comienza a sonar. Está decidida. Sin pensar más, decide saltar. Su cabeza se azota contra el suelo; muere instantáneamente. La enfermera de turno entra a la habitación y apaga la máquina. Busca a la mujer en el baño y no la encuentra. Observa hacia la ventana y ve las cosas de la mujer. Asoma su cabeza, mira hacia abajo y la ve. Los transeúntes rodean el cuerpo e intentan prestarle primeros auxilios, pero no tiene pulsaciones. La habitación 515 quedó en silencio.

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