Un suspiro de imaginacion

Observo el cielo. Estoy en un avión. No sé cómo llegué aquí. Estaba soñando. En el sueño, estaba dentro de un closet.  Al lado mío había una maleta; en su interior, trajes, zapatos y joyas.  Era la maleta de la novia. Todo era nuevo y comprado exclusivamente para la luna de miel. Un vestido blanco cubría gran parte del suelo.  El velo medía más de 20 metros. El vestido lo había hecho la misma novia. Se llamaba María José. Recuerdo que en la fiesta, dentro del sueño, decían que había tardado más de un año en su confección. Sólo una mina enamorada hace su propio vestido de novia o una que esperó mucho tiempo. En este caso, ella esperó cerca de diez años. Para cualquier mujer, es terrible ver como sus amigas se casan, tienen hijos y arman una familia. Pero para ella no era un problema. Estaba lo suficientemente enamorada como para esperar toda la vida.  Al parecer, era amigo de los novios.

Estaba en pleno dormitorio de éstos, sin entender cómo había llegado a él. Quizá de borracho. Obviamente, el matrimonio había terminado hace varias horas. Sobre la cama, había un vestido estampado con flores de colores y, bajo ésta, unos zapatos rosados con taco bajo. Eran de ella. Cuando me preparaba para salir, bruscamente, alguien abrió la puerta del dormitorio. Una mujer, con rasgos finos y pelo castaño. Era María José.  En uno de sus dedos, llevaba puesto un gran anillo. Detrás de ella, un hombre vestido de negro. Al principio pensé que era Juan Carlos, pero después descubrí que no. Alguien lanzó unos pasajes sobre la cama. Uno con destino a Francia y otro, Alemania. El hombre se acercó al closet, con intenciones de abrirlo, y recién supe que no era mi amigo (Juan Carlos). Ella lo llamó y, por suerte, él no me descubrió. Ambos salieron del dormitorio y, cuando me preparaba para escapar, sentí unos pasos y corrí al baño.

Al entrar, sobre el lavamanos había un cuchillo y ropa ensangrentada.  La verdad, no me pareció extraño. En mis sueños soy más imbécil que en la realidad.  Sentí la puerta cerrarse y los pasos de ellos bajando por las escaleras.  Cuando me sentí seguro para salir, el suelo del baño estaba rojo.  Se estaba inundando con agua proveniente de la tina. Un olor a sangre comenzó a sentirse en el aire y pensé lo peor.  Juan Carlos no estaba con la María José, no había visto nunca a ese hombre que estaba con ella, los pasajes con destinos diferentes. Algo no estaba bien. Me acerqué para cerrar la llave. Corrí la cortina y lo vi.  Juan Carlos estaba dentro de ésta. Le salía sangre por todas partes, pero ya estaba muerto. Lo apuñalaron y abrieron la llave para que muriera ahogado. Ahí confirmé que esta mina era una enferma. Lo mató y se fue. Con otro huevón sin importarle los diez años que estuvieron juntos. Cuando iba a llamar a los carabineros, me resbalé y quedé inconsciente.

Y desperté ahora, sentado en un avión, sin saber dónde estoy y con una mina con pelo castaño al lado. Me habla. Obviamente, me conoce. Tiene un vestido precioso floreado. Estoy vestido de negro y tengo una maleta bajo los pies. “Por suerte llegamos a tiempo”, dice ella.  Sólo atino a asentir con la cabeza. Una vez más me quedo dormido. Ahora estoy consciente de que estoy soñando. Despierto en el mismo baño y ensangrentado. Ahora sí llamo a la policía.  Saco a Juan Carlos de la tina y lo recuesto sobre la cama.  Qué sueño más divertido. Suena el timbre, deben ser los policías. Bajo las escaleras y abro la puerta. De la nada aparezco en un taxi. Al lado mío va una mujer con pelo castaño y vestido floreado. La misma mujer que está sentada junto a mí en el avión. Nos bajamos. Estamos en el aeropuerto. “Todo salió bien”, dice. Abro el portamaletas y algo me trae de vuelta al avión. “Nos descubrieron […] saben que lo matamos y nos están buscando. Cagamos”, dice ella. No entiendo nada. ¿Yo maté a Juan Carlos, soy el amante de María José? Por la mierda. Debe ser un sueño. Me quedo dormido.

Una mujer está sobre mí. Está desnuda y estamos dentro de una tina. Saca un cuchillo y lo tomo con humor hasta que lo clava en mi estómago, piernas, brazos. Por la mierda, estoy muriendo. María José sale de la tina y abre la llave del agua. Poco a poco la tina comienza a llenarse. Ya no puedo respirar. Comienzo a tragar agua y despierto. “María José, se le acusa de asesinar a Juan Carlos Ramírez, ¿Cómo se declara?”. “Inocente”, digo sin dudar. “Al hacerle una serie de exámenes, determinamos que la señorita tiene un trastorno grave que incluye personalidades múltiples, alucinaciones y pérdida de temporalidad”. Despierto. “María José, se le acusa de asesinar a Juan Carlos Ramírez, ¿Cómo se declara?”, digo.  Despierto. “Al hacerle una serie de exámenes, determinamos que la señorita tiene un trastorno grave que incluye personalidades múltiples, alucinaciones y pérdida de temporalidad”, digo.

Estoy sentada en medio de una sesión en la que se me acusa de asesinar a mi marido. ¿Cómo me declaro? Culpable y orgullosa de haberlo hecho. Despierto. Voy en un avión sentada junto a una mujer idéntica a mí. Despierto. Una mujer está en el baño teniendo relaciones con un hombre en su noche de bodas. Inesperadamente, saca un cuchillo y comienza a apuñalarlo. Luego, se viste con un vestido floreado, toma una maleta y baja las escaleras.  Sube a un taxi y llega al aeropuerto. Antes que su vuelo despegue, llegan los carabineros y la toman detenida. Despierto. “¿Acepta a este hombre por esposo?”, dice el sacerdote. “No”, digo. Salgo corriendo y, escucho una bocina, gritos y su voz. Despierto. Estoy recostada en el suelo, creo que muriendo. Mi futuro pasa en mi cabeza. Despierto. Ella tendida en el suelo, da un último suspiro. El suspiro de ella, mi novia. Despierto. Escucho su voz por última vez y cierro mis ojos. Por suerte, todo fue un sueño. Menos esto último.

Pestañeo. Aquí estoy, leyendo la escena en que un novio se despide de la novia fugitiva, compartiendo junto a ellos su último suspiro de vida. ¿Qué habría pasado si se hubiesen casado? No sé. Lo que imaginé para ellos es una opción. Después de todo, son mis personajes.

Suspiros de imaginación… hay todos los días.

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