Hundida

Le he dicho a mis amigos y familia que me dejen hundirme si ese es mi deseo, pero no he conseguido convencerlos. Cada vez que me hundo están ahí para socorrerme, para prestarme auxilio. A veces no doy más y no quiero continuar, pero me dan aliento y me dicen que algún día volveré a estar llena de energía. “Amarás la vida como antes”, dicen. He perdido las esperanzas de recuperarme, de volver a ser feliz y de quitarme esta pena. La verdad es que todo es más difícil de lo que pensaba y cada día surge algo nuevo, un recuerdo, una sensación, cualquier cosa.

A  veces quiero meterme en una tina llena de agua y no salir nunca más, sumergir mi cabeza y desaparecer. Olvidar. Pero no hay forma, no podría traicionar a quienes me han socorrido en tantas oportunidades y a quienes debo el estar viva. Puede que me siga hundiendo por mucho tiempo más, pero sé que hay personas que me mantendrán a flote o que me darán oxigeno de vez en cuando para resistir tanto tiempo bajo el agua.

Yo no quiero que nadie solucione mi vida, me quite estos males ni nada por el estilo. Solo espero que mi cuerpo se recupere, porque así lo quiere, y pueda seguir para adelante o para donde guste. No quiero sufrir más, no quiero seguir con todos estos fantasmas y no me interesa el pasado ni nadie que haya quedado atrás. Solo quiero estar bien y olvidar, dejar todo lo malo y que las marcas desaparezcan.

Hoy otra vez estoy sentada en mi escritorio, viendo el tiempo pasar, con la certeza que aquí es donde debo estar, porque de otra forma terminaría de tocar fondo. Este lugar está lleno de tiempos muertos que me permiten pensar, pero es el caos el que me despierta y me dice que debo continuar, cuando todo está mal y cuando siento que voy en caída libre. Hay días en los que tomo mi celular, unos audífonos, subo el volumen a la música y me pierdo por los pasillos, por los caminos y la gente me mira al pasar. Me he convertido en la mujer de las vueltas, en la de las vueltas interminables.

Mañana despertaré y el dolor no se habrá ido, me quedan horas de conversaciones interminables sobre todos mis males, pero espero salir de esto y un día poder mirar para atrás sin hundirme, deseo elevar mi mirada con orgullo y decir que yo viví eso, pero que lo superé. Ese día deseo mirarme al espejo y ya no buscar alguna señal, algún rastro del pasado, espero sólo ver mi reflejo y poder continuar.